
La marca imagenYpaisaje toma estos términos tan usados en la comunicación y en el arte en su significación más amplia. Pero, a su vez, los delimita para constituir un concepto nuevo que reivindica su lugar propio en las artes plásticas.
1. Definición y concepto de imagen
Según el Diccionario de María Moliner imagen es
1) "representación de un objeto en dibujo, pintura, escultura, etc. Particularmente de una persona.
2) Figura de un objeto formada en un espejo, una pantalla, la retina del ojo, una placa fotográfica, etc. por los rayos de luz o de otra clase que parten del objeto.
3) Metáfora, símil".
Etimológicamente viene del latín IMAGO, ´representación, retrato`. De la misma familia que IMITARI ´remedar`.
Así es una representación visual de un objeto mediante técnicas diferentes (diseño, pintura, fotografía...). En Lingüística se habla de "imagen mental"; en Informática de "imagen de disco"...
2. Definición y concepto de paisaje
Según el Diccionario de María Moliner paisaje es:
1) Extensión de campo que se ve desde un sitio. El campo considerado como espectáculo.
2) Pintura que representa una extensión de campo.
3) En geografía ´configuración del terreno`.
Etimológicamente viene de PAGENSIS (´el que vive en el campo`); de ahí vino país, pays en francés. El término paisaje surgió en 1708, de PAGENSIS, derivado de PAGUS, ´pueblo, aldea`.
Así es imagen del espacio, del lugar. Es lugar hecho icono, es escenario sentido y propio.
Puede ser natural o edificado.
Es la tierra medida y delimitada. Es geometría (´medida de la tierra`).
Es el espacio capturado, o definido.
3. Imagen y paisaje en el ámbito imagenYpaisaje
Imagen es figura, es icono, símbolo y personaje, es forma legible ante la que uno se sitúa a interpretar.
Es presencia de algo o de alguien; ante todo es presencia del creador de la imagen, de manera que lo representado es menos importante que la subjetividad del artista; pero la creación, la imagen nueva, se independiza de su creador para ser del que mira, de cada mirada y se recrea con cada espectador capaz de disfrutarla.
Paisaje es forma, espacio conformado.
Detenerse en fragmentos arquitectónicos es convertir en imagen gestos artísticos, es centrar en fragmentos (o descentrar) para valorar y gozar la geometría.
En la imagen de una persona, busco algo más que el retrato: busco el gesto, la fuerza de un momento, una instantánea, que la luz y el color señalen para engendrar sensaciones nuevas.
Tanto la figura como el paisaje han sido despreciados por muchos artistas como algo no vanguardista, antimoderno. Pero en la postvanguardia, en el posmodernismo, volvemos a la figuración.
La desorientación posmoderna ha llevado a tratar como obra plástica, como “imagen” el espacio y la acción, situaciones más propias de la escenografía y de la acción teatral. Indudablemente tienen su lugar en el arte, pueden ser hechos artísticos válidos, pero performances o instalaciones no son obras plásticas, no son ni imagen ni paisaje.
Mi paisaje no busca lo pintoresco, sino el encuentro entre la forma y la luz, el gesto vivo de la geometría.
Mi imagen no huye de la semejanza. Como hace ver Lévinas (La realidad y su sombra.), la imagen difiere del signo del símbolo por la manera en que se relaciona con su objeto: por semejanza. La imagen es la “alegoría del ser”.
La imagen sustituye al ser, como el arte. Y el objeto representado, al hacerse imagen, se convierte en no-objeto; así la realidad representada aparece desencarnada, como no-realidad.
No quiero traer el objeto, al cantaor, la columna, el arco... sino sus “guiñapos”, su gesto. Pues insisten tanto en su presencia como en su ausencia; no me lleva al objeto, ni más allá, sino más acá, hacia mi interior.
“La conciencia de la representación consiste en saber que el objeto no está ahí. Los elementos percibidos no son el objeto, sino como sus “guiñapos”, manchas de color, trozos de mármol o de bronce. Estos elementos no sirven de símbolos y, en ausencia del objeto, no fuerzan su presencia, pero por su presencia, insisten sobre su ausencia...
El cuadro no nos conduce, pues, más allá de la realidad dada, sino, en cierto modo, más acá. Es símbolo al revés. Libre es el poeta y el pintor que ha descubierto el “misterio” y la “extrañeza” del mundo que habita todos los días de creer que ha superado la realidad” (p. 54).
Discutir sobre el realismo de estas obras está fuera de lugar.
“La discusión sobre el primado del arte o de la naturaleza -¿imita el arte a la naturalez o la belleza natural imita al arte?- desconoce la simultaneidad de la verdad de la imagen”(p. 55).
En mis paisajes presento las miradas que proyecto sobre el espacio privilegiado de la Alhambra o de algunas zonas rústicas de Granada. Nuestra mirada configura el paisaje. Mis cuadros son miradas, configuraciones.
La Alhambra es abstracción de la naturaleza, del agua, de la vegetación... es un universo de formas geométricas y decorativas. La geometría es una configuración de la tierra y los elementos decorativos son abstracción de la naturaleza.
Los fragmentos (cortes, límites) de la Alhambra son momentos espaciales que se convierten en imagen, en símbolo. Imagen como “alegoría de la realidad”.
Así el paisaje se convierte en retrato.